Caminando Descalzos por la Vida es el libro institucional de la Fundación CADEVI, escrito por su creadora y presidente, Viviana Yacoub, y publicado en agosto de 2025. No es un informe ni un catálogo: es una invitación. Cuenta de dónde viene la Fundación, qué hace y hacia dónde camina, y termina con una carta de su autora que dice, en pocas palabras, lo que el libro entero propone: «No te estoy pidiendo que me sigas. Te estoy invitando a que caminemos al lado. Sin zapatos. Con alma. Con dirección».
Qué hay adentro
El libro abre con el manifiesto fundacional, «Hoy decido caminar descalza», y sigue en nueve capítulos organizados en cuatro partes. La primera, la llama que enciende: el primer paso se da con el alma, dónde nace la vocación, y cuándo el dar se convierte en proyecto. La segunda, la Fundación como estructura viva: los cuatro pilares, la visión a largo plazo y los referentes que la inspiran. La tercera, participar es transformar: cómo ser parte de esta causa, con caminos concretos y relatos de participación. La cuarta, impacto y proyección: la misión, los ejes estratégicos, el modelo de impacto en cinco dimensiones, el gobierno institucional y el trienio 2025–2028. Cierra con el epílogo, la carta final de Viviana.
Hoy decido caminar descalza
Por Viviana Yacoub
Hoy decido caminar descalza. Porque cuando uno se quita los zapatos, no solo toca la tierra con los pies: toca la realidad con el alma. Porque caminar descalza es sentir el mundo sin filtros ni protecciones, es reconocer el dolor ajeno como propio, es abrazar la vulnerabilidad sin miedo.
Durante años recorrí caminos desde distintas perspectivas: como arquitecta, como martillera, como empresaria. Aprendí a construir, a generar oportunidades, a liderar. Pero también aprendí algo más valioso: que el conocimiento, sin propósito, no basta. Que el éxito personal, si no se convierte en una herramienta para otros, pierde su sentido.
En ese recorrido, vi muchas realidades. Conocí historias que me atravesaron. Vi a madres que cargan con todo, solas. Vi a jóvenes con talento, pero sin oportunidades. Vi a personas con ganas de salir adelante, pero sin herramientas ni acompañamiento. Y entendí que no alcanza con observar. Que llega un momento en que hay que hacer algo más.
Por eso decidí fundar Caminando Descalzos por la Vida. Porque creo profundamente que los sueños no nacen en las oficinas ni en los discursos: nacen en los caminos, en las manos que trabajan todos los días, en los corazones que siguen esperando.
Nuestra Fundación tiene un propósito claro: transformar la ayuda en autonomía. Transformar la necesidad en dignidad. Transformar la buena voluntad en acción concreta. No creemos en la caridad como acto aislado. Creemos en el compromiso sostenido, en la construcción colectiva, en las soluciones reales.
Esta Fundación no es mía. Es nuestra. Es de quienes creen que otro país es posible. Es de quienes eligen involucrarse, sumar, acompañar. Es de los benefactores que confían, de los adherentes que sostienen, de los voluntarios que caminan a la par. Es de cada persona que, sin importar cuánto tenga, decide dar lo más valioso: su tiempo, su escucha, su compromiso.
Caminar descalzos es mucho más que una metáfora. Es decidir salir del confort. Es elegir sentir la tierra como la sienten los demás. Es no mirar desde arriba, sino a los ojos. Es compartir el camino, paso a paso, sabiendo que juntos se llega más lejos.
Hoy decido caminar descalza. Y no lo hago sola. Lo hago con cada persona que cree en el poder de la empatía. Con cada alma generosa que entiende que transformar vidas no es un acto heroico, sino una decisión diaria. Con cada uno de ustedes, que elige ser parte de esta historia. Te invito a que camines conmigo. Porque hay mucho por hacer. Y el primer paso ya lo dimos.
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La historia de la Fundación, los cuatro pilares, el plan 2025–2028 y las formas de participar están contadas en este sitio a partir del libro. Para pedir un ejemplar, escribinos desde el formulario de la Fundación.