La Fundación Caminando Descalzos por la Vida, CADEVI, nació en 2025 de una decisión personal de Viviana Yacoub: dejar de mirar la desigualdad desde la vereda de enfrente. Arquitecta, martillera y fundadora de Yacoub Real Estate & Developers, Viviana había pasado años construyendo edificios y oportunidades. En el camino entendió algo que ella misma resume en una frase: «Aprendí a construir casas. Pero también entendí que lo más difícil es construir oportunidades».
El sonido de la tierra
No todas las historias empiezan con una hoja en blanco; algunas empiezan con una grieta. La de esta Fundación empezó en un pasillo de tierra. Viviana caminaba por un barrio donde las casas eran apenas refugios improvisados, el suelo estaba húmedo y algunos chicos corrían descalzos, sin miedo y sin filtro. Ahí se hizo la pregunta que cambió el rumbo de su vida: ¿y si pudiera ayudar a que esos pies tuvieran un piso firme? ¿Y si pudiera construir algo más que estructuras? ¿Y si pudiera construir dignidad?
Una herida que se transforma
Toda vocación tiene una herida detrás. Una quedó grabada para siempre: una mujer joven, madre de tres hijos, desalojada con sus pocas pertenencias en la calle. Viviana no la conocía. Se detuvo, la escuchó, la abrazó, y al día siguiente empezó a buscar soluciones. Esa historia no terminó ahí: fue el inicio de una convicción. Las madres que crían solas necesitan redes reales, no discursos solidarios. Desde entonces, esa imagen se convirtió en motor, y es la razón de que uno de los pilares de la Fundación sea la vivienda para madres solteras.
Durante sus años de formación y de carrera, Viviana nunca dejó de involucrarse en voluntariados y en colaboraciones con otras fundaciones. Con el tiempo, eso dejó de alcanzar. Ya no quería colaborar con proyectos ajenos: quería crear uno desde su esencia. «Mi vocación no nació de querer salvar a nadie. Nació de no poder soportar mirar para otro lado».
La decisión: quitarse los zapatos
Caminar descalza no fue una idea romántica sino una elección concreta: la manera de recordarse cada día que no hay distancia entre el corazón y la tierra cuando uno se atreve a sentirla. «Cuando me saco los zapatos, me saco también los títulos, los privilegios, los protocolos. Me quedo con lo que soy. Y lo que soy quiere acompañar». Esa experiencia simbólica se transformó en nombre, el nombre en identidad, y la identidad en la Fundación.
Caminando Descalzos por la Vida no se pensó como una ONG más ni como un gesto aislado, sino como una forma de vida con un propósito claro: transformar la ayuda en autonomía, la necesidad en dignidad y la buena voluntad en acción concreta. No cree en la caridad como acto aislado; cree en el compromiso sostenido, en la construcción colectiva y en las soluciones reales. Su principio ético cabe en una línea: «No estamos por encima de nadie. Caminamos al lado».
Un camino que se transita con otros
Desde el primer día la visión fue inclusiva. Viviana convocó a profesionales, voluntarios y benefactores, no para que siguieran su camino sino para que caminaran con ella. La Fundación es una red de personas que decidieron creer e involucrarse, y que entendieron que se puede dar más que dinero: se puede dar tiempo, escucha y presencia. Por eso el libro institucional habla de cuatro pilares y de un quinto: el quinto pilar es cada persona que decide sumarse.
Los referentes que inspiran el camino
Ninguna causa nace de la nada. La visión de la Fundación se alimenta de vidas y gestos que dejaron huella: Teresa de Calcuta y el amor que se arremanga, capaz de hacer pequeñas cosas con gran amor; Muhammad Yunus y el crédito de la confianza, la idea de que las personas no nacen para depender sino para construir; Paulo Freire y la educación como diálogo, donde nadie educa a nadie y todos se educan entre sí; Jane Addams y la elección de vivir con quienes se quiere ayudar; Nelson Mandela y la justicia con templanza, sin endurecer el corazón. Y, sobre todo, las mujeres invisibles que sostienen el mundo: las que crían solas, las que cuidan a otros mientras nadie las cuida, las que arman redes de contención sin pedir permiso. «Ellas son mis referentes», dice Viviana. «No tienen tiempo para discursos, pero todos los días hacen milagros sin saberlo».
Una fundación del grupo Yacoub
CADEVI es la fundación del grupo Yacoub. Nace del mismo lugar que la empresa, La Plata, y de la misma persona que la fundó en 2011, pero con otro fin: donde Yacoub construye torres, la Fundación construye oportunidades. Toda la historia, con la voz de su fundadora, está contada en el libro Caminando Descalzos por la Vida. Y la forma de ser parte está en cómo participar.